Cómo ganar sensación de espacio, qué agrupar, cómo aprovechar la vertical y los errores que empequeñecen un jardín.
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Plantas, jardineras y decoración
En un jardín pequeño no sobra espacio: sobran elementos. Casi siempre se mejora quitando cosas y ordenando las que quedan.
Tres reglas para un jardín pequeño
Crecer hacia arriba. Enredaderas, celosías, jardineras colgantes y estanterías de exterior aprovechan una superficie que en un jardín pequeño está desaprovechada: la pared.
Menos macetas y más grandes. Diez macetas pequeñas dispersas fragmentan el espacio y hacen que se vea más pequeño; tres grandes agrupadas lo ordenan. Y a la planta le va mejor: en poco volumen de sustrato se seca en horas y se queda sin alimento en semanas.
Una línea clara. Un recorrido, un punto focal y poco más. La sensación de amplitud viene de que la vista pueda recorrer el espacio sin tropezar.
Del drenaje: cualquier jardinera necesita agujeros y una capa que evite que se taponen. Una maceta sin drenaje pudre la raíz por muy bonita que sea.
La luz, poca y cálida. Un jardín pequeño se estropea con focos potentes apuntando a todas partes: deslumbran, aplanan el espacio y se llevan la sensación de profundidad. Funciona mejor lo contrario. Dos o tres puntos bajos, de luz cálida, iluminando un árbol, un camino o una pared. Y si el cableado va por el suelo del jardín, tiene que ser material específico de exterior y estar protegido; lo demás acaba en avería en la primera tormenta.
Agrupar por sed, no por color. El criterio que más disgustos ahorra al decorar con planta es juntar en la misma zona (o en la misma jardinera grande) las que piden riego parecido y la misma exposición al sol. Un conjunto bonito con una planta de sombra al lado de otra de pleno sol obliga a regar mal a las dos. Y la que peor lo lleva se ve en dos semanas.
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Fuentes
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