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Invernaderos y semilleros

Un invernadero mal ventilado no adelanta la cosecha: la cuece. Es el error que más se repite y el que menos se cuenta al venderlos.

Tejado a dos aguas de un invernadero de cristal con estructura metálica, con plantas visibles a través del cristal y un cielo azul con nubes.
La ventilación decide más que el tamaño: un invernadero cerrado cuece lo que debería proteger.

Material, y después ventilación

El policarbonato alveolar es lo más común en jardín particular: aísla mejor que el vidrio simple, difunde la luz (lo que evita quemaduras en las hojas), pesa poco y no se rompe en pedazos. El vidrio da más luz y dura más, pero pesa, es frágil y exige una estructura y una cimentación serias. El plástico sobre estructura tubular es la opción de entrada, útil para alargar la temporada, con una vida corta y mala resistencia al viento.

Pero el material no es lo que más decide. Lo que decide es la ventilación: un invernadero cerrado en un día soleado de primavera española alcanza temperaturas que matan la planta. Ventanas cenitales, laterales y, si puede ser, un abridor automático que actúa por dilatación y no necesita electricidad.

Y antes de comprar, el anclaje: la mayoría de los desastres son por viento, no por frío.

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Fuentes

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