Madera o aluminio, tipo de cubierta, cómo se ancla, qué mantenimiento tendrá y qué conviene preguntar en el ayuntamiento.
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Pérgolas y porches
Una pérgola es la obra más visible del jardín y la que más veces se compra sin mirar lo único que importa: cómo se ancla y qué viento aguanta.
Sombra fija, móvil o vegetal
Una pérgola de lona es la solución más barata y la que peor lleva el viento; sirve para verano y se recoge. Una pérgola bioclimática de lamas orientables regula sombra y ventilación y se cierra con la lluvia. Y es la que más cómoda resulta de usar a lo largo del año. Un porche con cubierta fija es ya una construcción: da sombra y protege de la lluvia todo el año. Y es lo que más se parece a ganar una habitación exterior.
Y está la sombra vegetal (parra, glicinia, jazmín sobre estructura), la más agradable de todas y la única que da sombra en verano y deja pasar el sol en invierno, a cambio de tardar años y pedir poda.
En todos los casos, lo que decide si la estructura dura es el anclaje y el cálculo frente a viento y, en zonas de montaña, frente a nieve. Y antes de montar: consulta tu ordenanza municipal, porque una estructura fija puede requerir licencia y afectar a la ocupación permitida en la parcela. Varía por municipio.
Guías de pérgolas
Lona, lamas orientables, policarbonato, cubierta rígida o sombra vegetal: qué resuelve cada una y cuál sirve cuando llueve.
Plegable, cenador o carpa de temporada: en qué se diferencian, cómo se ancla cada una y cuándo hay que recogerla.
Laminada, maciza o tropical: qué pide cada una, dónde se pudre de verdad una pérgola y cuándo compensa otro material.
Cómo funcionan las lamas, si sirve con lluvia y qué comprobar antes de comprarla. También cuándo es más de lo que necesitas.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.