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Pérgolas y porches

Una pérgola es la obra más visible del jardín y la que más veces se compra sin mirar lo único que importa: cómo se ancla y qué viento aguanta.

Túnel de pérgolas de madera cubiertas de hiedra, con un camino de césped y un banco de madera al fondo.
Una pérgola sin anclaje resiste hasta el primer día de viento fuerte de verdad.

Sombra fija, móvil o vegetal

Una pérgola de lona es la solución más barata y la que peor lleva el viento; sirve para verano y se recoge. Una pérgola bioclimática de lamas orientables regula sombra y ventilación y se cierra con la lluvia. Y es la que más cómoda resulta de usar a lo largo del año. Un porche con cubierta fija es ya una construcción: da sombra y protege de la lluvia todo el año. Y es lo que más se parece a ganar una habitación exterior.

Y está la sombra vegetal (parra, glicinia, jazmín sobre estructura), la más agradable de todas y la única que da sombra en verano y deja pasar el sol en invierno, a cambio de tardar años y pedir poda.

En todos los casos, lo que decide si la estructura dura es el anclaje y el cálculo frente a viento y, en zonas de montaña, frente a nieve. Y antes de montar: consulta tu ordenanza municipal, porque una estructura fija puede requerir licencia y afectar a la ocupación permitida en la parcela. Varía por municipio.

Guías de pérgolas

Fuentes

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