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Proteger los muebles de exterior del clima

El enemigo del mueble de jardín no es la lluvia: es el sol y el ciclo constante de mojarse y secarse.

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Qué le pasa a cada material

Madera. Sin tratar, el sol degrada la superficie y la madera se vuelve gris. Eso es estético y tiene vuelta atrás. Lo que no la tiene es que la humedad entre por las testas (los cortes de la fibra) y por las juntas: ahí empieza el deterioro de verdad. Un aceite específico una o dos veces al año, con la madera limpia y seca, es todo el mantenimiento que pide.

Aluminio. El más agradecido: no se oxida. Lo que se estropea es el lacado, sobre todo cerca del mar. Agua y jabón suave, y revisa la tornillería, que a veces es de otro metal y esa sí se corroe.

Acero. Todo depende del recubrimiento. Cualquier golpe o arañazo que llegue al metal es un punto de óxido que se extiende por debajo de la pintura. Retocarlo pronto es la diferencia entre diez años y tres.

Resina y fibra sintética. La humedad no les afecta. El sol, sí. En calidades bajas, la fibra se vuelve quebradiza y se rompe por los bordes del tejido. Los buenos llevan tratamiento anti-UV, y la diferencia se nota al tercer verano.

Ratán natural, mimbre y cuerda no técnica. No son materiales de intemperie. Aguantan bajo un porche y guardados en invierno. A la lluvia directa, no.

Qué le hace la intemperie a cada material de mueble de exterior.
MaterialEnemigo realMantenimiento¿Aguanta el invierno fuera?
MaderaHumedad por testas y juntasAceite específico 1-2 veces al añoMejor tratada y con funda
AluminioEl lacado cerca del marAgua y jabón suaveSí
AceroCualquier arañazo que llegue al metalRetocar prontoSí, vigilando el óxido
Resina y fibra sintéticaEl sol, no el aguaNingunoSí, si lleva tratamiento anti-UV
Ratán natural y mimbreLa lluvia directaGuardar bajo cubiertoNo

Fundas: cuándo sí y cuándo estorban

Una funda protege del sol, del agua y de la suciedad, y alarga bastante la vida del conjunto. Con una condición: que sea transpirable. Una funda de plástico impermeable sin ventilación atrapa la humedad debajo y saca moho. El remedio acaba siendo peor.

Y nunca tapes un mueble mojado. Sécalo antes.

Los cojines son otra cosa

Ningún cojín de exterior está pensado para pasar la noche fuera siempre. Aunque el tejido sea técnico y repela el agua, el relleno la absorbe y tarda días en secarse. Los buenos llevan espuma de célula abierta que drena. Aun así, lo que les alarga la vida es guardarlos.

Un arcón de exterior junto a la mesa lo resuelve del todo: te quita la excusa de tener que llevarlos dentro.

El invierno

Si tienes dónde, guárdalo todo bajo techo. Si no, limpia y seca, trata la madera antes de guardar, retoca el acero y apila sin apoyar directamente en el suelo: unos tacos bastan para que no chupen humedad por abajo. Luego, funda transpirable.

Preguntas frecuentes

¿Puedo dejar los muebles fuera todo el invierno?

El aluminio y la resina de buena calidad lo toleran; la madera lo hace mejor tratada y con funda transpirable; el ratán natural y los cojines, no. Aun tolerándolo, cubrirlos alarga bastante su vida.

¿Cada cuánto hay que tratar la madera de exterior?

Una o dos veces al año, según la exposición al sol y la lluvia, siempre con la madera limpia y seca. Las testas y las juntas son las zonas que más lo agradecen.

Mi mueble de resina se ha vuelto quebradizo

Es degradación por radiación ultravioleta, típica de las fibras sin tratamiento anti-UV, y no tiene arreglo. Es exactamente lo que evita mantenerlos cubiertos o a la sombra fuera de temporada.

Fuentes

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