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Abonar el césped: cuándo y con qué

El abono no es un producto que se echa «cuando se ve feo». Es una rutina de tres o cuatro momentos al año, y cada uno pide algo distinto.

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Los tres números del saco

Todo abono lleva tres cifras separadas por guiones: N-P-K, el porcentaje de nitrógeno, fósforo y potasio. Saber qué hace cada uno te permite elegir sin leer la publicidad del envase.

  • Nitrógeno (N): crecimiento y color verde. Es el que hace que el césped crezca y se vea denso.
  • Fósforo (P): raíz. Importa sobre todo en la implantación, cuando el césped es nuevo.
  • Potasio (K): resistencia. Ayuda a soportar el frío, la sequía y las enfermedades.

De ahí sale el calendario entero. En primavera interesa nitrógeno para que arranque. En otoño, potasio para que aguante el invierno. En verano, lo mínimo posible, porque forzar el crecimiento con calor le pide a la planta un esfuerzo que no puede hacer.

De liberación lenta, casi siempre

Un abono de liberación rápida da un verde inmediato y espectacular… durante dos semanas, y después deja un bajón. Los de liberación lenta o controlada reparten el aporte durante semanas, evitan los picos de crecimiento (que solo significan segar más) y son mucho más difíciles de sobredosificar.

Cómo se aplica sin quemarlo

  1. Con el césped seco y, si es granulado, con un esparcidor. A mano se aplica mal: quedan franjas verde oscuro y franjas amarillentas que se notan durante meses.
  2. Respeta la dosis del fabricante por metro cuadrado. Más no es mejor.
  3. Riega inmediatamente después. Es el paso que más se salta y el que evita la quemadura: el granulado tiene que disolverse y bajar al suelo, no quedarse sobre la hoja.
  4. Evita los días de mucho calor y las horas centrales.

Qué pasa si te pasas

El exceso de nitrógeno quema: aparecen manchas amarillas o marrones con la forma exacta de donde cayó el producto. Además fuerza un crecimiento blando y acuoso, más apetecible para las plagas y más sensible a los hongos. Y lo que la planta no absorbe se lava con el riego hacia el subsuelo.

Si has sobredosificado una zona, riega abundantemente para lavar el exceso y no vuelvas a abonar esa zona en toda la temporada.

Antes de abonar, comprueba otras dos cosas

Un césped amarillento no siempre pide abono. Si el suelo está compactado, ni el agua ni el aire llegan a la raíz y el abono no arregla nada: lo que toca es airear. Y si estás segando demasiado bajo, el césped se debilita solo. La regla es no cortar más de un tercio de la altura de la hoja de una vez.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas veces al año hay que abonar el césped?

Tres o cuatro aplicaciones repartidas (arranque de primavera, refuerzo de finales de primavera, mínimo en verano y una otoñal rica en potasio) cubren un césped doméstico. Con abonos de liberación lenta el número baja.

¿Puedo abonar con el césped mojado?

Mejor no: el granulado se pega a la hoja húmeda y ahí es donde quema. Se aplica en seco y se riega inmediatamente después para que baje al suelo.

Mi césped está amarillo, ¿le falta abono?

No necesariamente. El amarilleo también viene de suelo compactado, exceso o defecto de riego, siega demasiado baja o falta de hierro. Conviene descartar eso antes de echar producto.

Fuentes

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