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Montar un riego automático en el jardín

El riego automático mal montado riega igual de mal que a manguera, solo que sin que estés delante para verlo.

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Antes de comprar nada: presión y caudal

Son los dos datos que fijan cuántos emisores puedes poner a la vez, y casi nadie los mide.

El caudal lo mides en un minuto: abre el grifo del jardín a tope, llena un cubo de volumen conocido y cronometra. La presión la mides con un manómetro de rosca que cuesta poco. Con esos dos números sabes qué puedes regar a la vez y qué no.

Es el paso que evita el error clásico: montar un sistema entero y descubrir que los últimos aspersores no llegan.

Sectores

El concepto central del riego automático. Un sector es un grupo de emisores que se riegan juntos, con su propia electroválvula y su propio programa.

Separas los sectores por dos motivos. Por caudal: si no da para regarlo todo a la vez (que es lo normal), riegas por turnos. Y por necesidad: el césped, los arbustos, el huerto y las macetas piden frecuencias y duraciones muy distintas. Meterlos en el mismo sector condena a unos a la sequía y a otros al encharcamiento.

Los elementos, en orden

  1. Toma de agua, con su llave de corte.
  2. Filtro. Imprescindible en goteo: sin él los goteros se atascan y el sistema muere despacio y sin avisar.
  3. Reductor de presión si tu presión es alta. El goteo trabaja a presión baja.
  4. Electroválvulas, una por sector, agrupadas en una arqueta accesible.
  5. Tubería principal enterrada y ramales por sector.
  6. Emisores: goteros o tubería con goteros integrados para plantación; aspersores o difusores para césped.
  7. Programador, y a ser posible un sensor de lluvia o un modelo que consulte la previsión: es lo que evita la escena de los aspersores funcionando bajo el chaparrón.

Cómo se programa

La regla es menos veces y más rato. Un riego largo y espaciado moja en profundidad y obliga a la raíz a bajar a buscar el agua. Los riegos cortos y diarios mantienen húmeda solo la superficie y crean plantas de raíz superficial que no aguantan un día sin ti.

Riega de madrugada: hay menos evaporación, mejor presión en la red y la planta llega al día con reserva. Regar de noche cerrada deja la hoja mojada muchas horas y favorece los hongos.

Y ajusta por estación, no lo dejes fijo todo el año: es lo que más agua desperdicia de todo el sistema.

Cómo comprobar si riegas bien

Al día siguiente de un riego, escarba unos centímetros con una paleta. Si la tierra está húmeda solo en la superficie, riegas poco tiempo. Si está encharcada a los dos días, riegas demasiado o el drenaje es malo.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que regar el jardín?

Depende de la especie, del suelo y de la estación, así que la respuesta útil no es un número sino una comprobación: escarbar unos centímetros al día siguiente y ver hasta dónde ha llegado el agua.

¿Puedo regar césped y arbustos en el mismo sector?

No conviene: necesitan sistemas distintos (aspersión frente a goteo) y frecuencias distintas. Compartir sector significa que uno de los dos siempre está mal regado.

¿Hace falta enterrar la tubería?

En césped sí, para poder segar. En zonas de plantación puede ir en superficie tapada con acolchado, lo que facilita mucho las reparaciones y las ampliaciones.

Fuentes

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