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Invernadero de policarbonato: qué mirar

El invernadero doméstico que falla casi nunca falla por el frío. Falla por el viento o porque dentro se alcanzan temperaturas que matan la planta.

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Por qué policarbonato

El policarbonato alveolar (esas placas con cámaras de aire dentro) se ha impuesto en el invernadero de jardín por cuatro razones. Aísla bastante mejor que un vidrio simple gracias a las cámaras. Difunde la luz en lugar de concentrarla, con lo que evita quemaduras en las hojas. Y pesa poco y no se rompe en fragmentos cortantes.

El vidrio da más luz directa y dura décadas, pero pesa mucho, exige estructura y cimentación serias y es frágil. El plástico sobre tubo es la opción de entrada: útil para alargar la temporada, corta vida y mala resistencia al viento.

El grosor de la placa

Es el dato que separa un invernadero de temporada de uno que aguanta años. Las placas finas, de una sola cámara, son las de los modelos más económicos: aíslan poco y se vuelven quebradizas con los años de sol. Las de varias cámaras y más milímetros aíslan bastante mejor, aguantan mejor el granizo y no ceden con el viento.

Comprueba también si la placa lleva tratamiento anti-UV y por qué cara va montada: sin él, el policarbonato amarillea y se degrada en pocas temporadas.

Ventilación: el punto que decide todo

Aquí es donde falla la mayoría de los invernaderos domésticos. Un invernadero cerrado en un día soleado de primavera española sube a temperaturas que cuecen la planta, y no hay riego que lo compense.

Exige ventanas cenitales en el techo, por donde sale el aire caliente, y ventilación baja, para que entre aire fresco. Si puede ser, añade un abridor automático: funciona por dilatación de un cilindro de cera y no necesita electricidad ni que estés en casa. Es el accesorio más rentable del invernadero, y curiosamente el que casi nunca viene de serie.

El anclaje

Un invernadero es una vela. La mayoría de los desastres que verás contados son por viento: la estructura se levanta entera o las placas salen volando.

Necesita una base perimetral firme y anclaje al terreno o a una solera, no solo apoyarse. Comprueba que el modelo incluye kit de anclaje o prevé cómo hacerlo, y que las placas van sujetas con perfiles o clips suficientes, no solo encajadas a presión.

Tamaño y ubicación

Se queda pequeño siempre. Si dudas entre dos tamaños, el mayor. Y colócalo donde tenga sol de invierno, que es cuando lo necesitas, y algo de protección del viento dominante. Pero sin árboles justo encima: las hojas y la sombra de verano no ayudan.

Este blog no publica precios: dependen del tamaño, del material y del momento, y una cifra concreta caducaría enseguida. Lo que sí cambia poco es qué hay que mirar antes de comprar, que es lo de arriba.

Preguntas frecuentes

¿Se puede montar un invernadero sobre césped?

No es buena idea: necesita una base firme y nivelada, y anclaje al terreno. Sobre césped se hunde de forma desigual, las placas dejan de encajar y el conjunto pierde resistencia frente al viento.

¿Hay que calentar el invernadero en invierno?

Para alargar la temporada y proteger de heladas ligeras normalmente basta con el efecto invernadero y algo de masa térmica. Cultivar en pleno invierno especies de calor sí requiere calefacción, con el consumo que eso implica.

¿Necesito permiso para poner un invernadero?

Depende del tamaño, de si se considera construcción fija y de la ordenanza de tu municipio. Es una consulta rápida al ayuntamiento que conviene hacer antes de comprar.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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