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Butaca de jardín: cuál elegir según el rato que vas a pasar en ella

Una butaca de exterior se compra por la postura, pero se estropea por el material. Conviene mirar las dos cosas.

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Una butaca de jardín es la que te deja quedarte un buen rato

Una butaca de jardín es un asiento individual con respaldo y, normalmente, reposabrazos, pensado para estar sentado más tiempo que en una silla de comedor. Se usa para leer, tomar un café o hablar sin prisa. Por eso la comodidad pesa más que en cualquier otro mueble de exterior.

La pregunta útil no es qué modelo es más bonito, sino cuánto tiempo vas a estar sentado y dónde la vas a dejar. Una butaca para una hora de lectura y una para pasar la tarde no son el mismo producto.

Sillón fijo, balancín o sillón colgante: para qué encaja cada uno.
TipoQué necesitaPunto fuertePunto débil
Sillón fijoSuelo firme y niveladoEstable, el más cómodo para estar mucho ratoOcupa espacio y pesa
BalancínSuelo firme y holgura alrededorRelaja y sirve para pasar la tardeNecesita sitio libre delante y detrás
Sillón colganteUn punto de anclaje seguro o soporte propioOcupa poco suelo y tiene mucho encantoEl anclaje es lo que decide la seguridad

La estructura aguanta o no aguanta

El aluminio no se oxida y pesa poco, así que se mueve con facilidad y aguanta bien la humedad. A cambio, un tubo muy fino puede flexar con el uso. El acero es más rígido, pero solo dura si lleva un buen tratamiento anticorrosión, porque la oxidación empieza por las soldaduras.

La madera de exterior gana mucho con un aceite o un tratamiento periódico, y sin él se agrieta. El ratán sintético sobre armazón metálico resiste bien el sol, siempre que el armazón sea de aluminio y no de hierro con pintura.

El cojín y el tapizado se estropean antes que el armazón

Lo primero que se rinde en una butaca de exterior es el cojín. Si el relleno es de celda abierta, retiene agua y tarda en secar. Si es de celda cerrada, escurre mejor, aunque se nota algo más duro al sentarse.

Una funda desenfundable y lavable alarga la vida del conjunto. Y si llueve mucho donde vives, guardar los cojines entre usos es más barato que reponerlos cada temporada.

No toda butaca tiene que ser de exterior de verdad

Si tu terraza está cubierta y resguardada, puedes valorar una butaca de interior de materiales resistentes. Si queda a la intemperie todo el año, ni lo pienses. Una butaca de interior bajo la lluvia se deforma, se mancha y se pudre en una sola temporada.

Dicho de forma simple: compra por cómo vas a usarla y no por cómo se ve en la foto. Y si dudas entre dos, quédate con la que se pueda guardar o cubrir sin esfuerzo.

Cómo probarla antes de comprar

Siéntate y comprueba tres cosas. Que los pies lleguen al suelo sin que el borde del asiento te corte la pierna. Que el respaldo sostenga la zona lumbar. Y que los reposabrazos queden a una altura que no te suba los hombros.

Fíjate también en el peso máximo indicado y en si el modelo se puede apilar o plegar. Una butaca que no puedes mover se queda siempre en el mismo sitio, y el sol la envejece de forma desigual.

Preguntas frecuentes

¿Puedo dejar una butaca de interior en la terraza?

Solo si está cubierta y resguardada. A la intemperie, una butaca de interior se deforma y se pudre en pocos meses; para exterior conviene un modelo pensado para ello.

¿Qué material de butaca aguanta mejor la humedad?

El aluminio no se oxida y suele ser la opción más duradera. El acero necesita un buen tratamiento anticorrosión y la madera, un aceite o tratamiento periódico.

¿Cada cuánto hay que cambiar los cojines?

Depende del relleno y del clima. Los de celda cerrada escurren mejor y duran más; guardarlos entre usos alarga mucho su vida.

Fuentes

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