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Manguera de riego: qué diámetro y qué capas necesitas

Casi toda la diferencia entre una manguera que dura diez años y otra que se dobla al segundo verano está en dos datos que vienen impresos en ella misma.

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¿Qué manguera de riego comprar?

La respuesta corta: una manguera trenzada de varias capas, con el diámetro que pida tu caudal y una presión de rotura muy por encima de la de tu red. El diámetro decide cuánta agua pasa, las capas deciden cuánto dura y el refuerzo interior decide si se acodala cada vez que la arrastras por una esquina.

Todo eso viene escrito en el propio tubo o en la etiqueta. Es de las pocas compras del jardín donde los datos del fabricante bastan para decidir sin probar nada.

El diámetro: el dato que limita el caudal

El diámetro indicado es el interior, y suele venir en pulgadas. Cuanto más ancho, más agua pasa con la misma presión y menos se pierde por el rozamiento a lo largo del recorrido.

La regla práctica es sencilla: para regar a mano un jardín pequeño o una terraza, el diámetro intermedio sobra. Para tiradas largas, para llenar un depósito o para alimentar varios emisores a la vez, sube de diámetro. En una manguera estrecha y larga, el agua llega al final con bastante menos empuje del que salió del grifo.

Y el diámetro tiene que ser coherente con los conectores y con la boca del grifo. Un tramo estrecho intercalado estrangula todo el circuito, por mucho que el resto sea ancho.

Capas, refuerzo y presión de rotura

Una manguera barata suele ser un tubo de una o dos capas sin refuerzo. Se dobla sobre sí misma en cuanto la giras, y ese pliegue acaba siendo una fisura.

Las de varias capas llevan en medio una malla trenzada (a veces en cruz, a veces en espiral), que impide que el tubo se aplaste y soporta la presión. Otras añaden una capa negra intermedia que bloquea la luz. Sin ella, el sol atraviesa el material y dentro crecen algas, que son las que terminan atascando los goteros y las boquillas.

Mira siempre la presión de rotura, sobre todo si la manguera va a quedarse con agua y con el grifo abierto. La presión de una red doméstica varía a lo largo del día y sube en las horas de menos consumo. Una manguera justa de presión revienta precisamente ahí, de madrugada y sin nadie delante.

Los tipos que hay, y para qué sirve cada uno

Manguera trenzada, extensible, plana y exudante: qué hace bien cada una.
Trenzada multicapaExtensiblePlana enrollableExudante o porosa
Para qué esRiego a mano, uso generalTerrazas y jardines pequeñosTrasvases y usos puntualesRiego fijo de líneas de plantación
DurabilidadAltaBaja o mediaMediaMedia
Se acodalaPocoNoSí al desenrollarNo aplica
AlmacenajeOcupaSe encoge solaEl que menos ocupaQueda instalada
Aguanta el solBien si tiene capa opacaMalRegularMejor enterrada o acolchada
Coste relativoIntermedioBajoBajoIntermedio

La extensible resuelve un problema real, porque no hay que recogerla, pero es material elástico fino: dura poco al sol y no perdona un roce con una arista. La exudante no es una manguera de arrastrar, sino un sistema de riego que se tiende junto a la línea de plantas y suda agua por toda su longitud. Funciona mejor a presión baja, tapada con acolchado y en terrenos sin mucha pendiente.

Los conectores son la mitad del problema

La mayoría de las fugas no están en la manguera sino en los empalmes. Merece la pena mantener un solo sistema de conexión rápida en todo el jardín, incluidos el grifo, las pistolas y los programadores, para no acumular adaptadores.

Los conectores metálicos aguantan mejor la tracción y el sol que los de plástico. Y las juntas de goma interiores se sustituyen sueltas cuando empiezan a gotear: es lo primero que hay que cambiar antes de dar una manguera por perdida.

Por qué se retuerce y cómo evitarlo

La manguera se acodala por tres motivos: porque no tiene refuerzo suficiente, porque la has guardado doblada en vez de enrollada. O porque la enrollas y desenrollas siempre en el mismo sentido y acumula torsión.

La forma de alargarle la vida es poco heroica. Vacíala después de regar, porque el agua caliente dentro al sol envejece el material y el peso lo deforma. Enróllala en un carro o soporte con un radio amplio. No la arrastres sobre bordillos ni la dejes cruzando un camino donde vaya a pisarla algo. Donde hiela, guardarla vacía y a cubierto evita las grietas que aparecen en primavera sin explicación aparente.

Cuándo la manguera sobra

Regar a mano tiene una ventaja que no tiene ningún sistema automático: te obliga a mirar las plantas de cerca. Pero en cuanto el jardín pasa de cierto tamaño, o cuando tienes que salir de casa varios días, la manguera deja de ser suficiente. Lo razonable es pasar a un riego automático por sectores y dejar la manguera para lo puntual: llenar, limpiar y regar lo recién plantado.

Preguntas frecuentes

¿Qué diámetro de manguera de riego es mejor?

Depende del caudal que necesites y de la longitud del recorrido. Para riego a mano en jardín pequeño o terraza, el diámetro intermedio es suficiente; para tiradas largas, llenar depósitos o alimentar varios emisores conviene subir de diámetro, porque en tubo estrecho y largo se pierde mucha presión por rozamiento.

¿Cuántas capas debe tener una manguera de riego?

Varias, con una malla trenzada de refuerzo en medio: es lo que evita que se aplaste y lo que soporta la presión. Una capa opaca intermedia añade una ventaja poco conocida, que es impedir que crezcan algas dentro por efecto de la luz.

¿Las mangueras extensibles son buenas?

Resuelven bien el almacenaje en terrazas y jardines pequeños, pero son de material elástico fino: aguantan mal el sol continuado y los roces con aristas. Para uso intensivo y diario compensa más una trenzada multicapa.

¿Por qué revienta la manguera si no la estoy usando?

Normalmente porque queda con agua y con el grifo abierto. La presión de la red sube en las horas de menos consumo, así que una manguera con poca presión de rotura falla de madrugada. Cerrar el grifo y vaciarla después de regar lo evita.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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