Banco de madera para jardín: cómo elegir uno que no se pudra en dos veranos
Un banco de madera es el mueble de exterior más sencillo y el que más agradece un buen punto de apoyo. Casi siempre falla por las patas, no por el asiento.
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Un banco de madera dura lo que dure su contacto con el suelo
Un banco de madera para el jardín es un asiento alargado para dos o tres personas, con o sin respaldo, que se queda fuera todo el año. Es barato de fabricar y fácil de reparar. Por eso hay tantos, y por eso se nota tanto cuál está bien hecho.
Casi todos se estropean por el mismo sitio: las patas. La madera que toca la tierra o un suelo que se encharca absorbe agua por la base, y desde ahí sube la pudrición. El asiento, que se seca al sol, suele aguantar mucho más.
| Tipo | Para qué sirve | Punto fuerte | Punto débil |
|---|---|---|---|
| Sin respaldo | Junto a una mesa o al pie de un árbol | Ligero y fácil de mover | Incómodo para estar mucho rato |
| Con respaldo | Rincón de lectura o de descanso | Más cómodo, admite cojines | Pesa más y ocupa más sitio |
| Con baúl | Terraza pequeña donde falta almacenaje | Guarda cojines y herramienta | La tapa y las bisagras son lo primero que falla |
La madera importa menos que cómo está tratada
Las maderas duras tropicales, como el teca, resisten la humedad de forma natural, pero son pesadas y su origen conviene comprobarlo en la etiqueta. Entre las coníferas, el pino tratado en autoclave es la opción más habitual: el tratamiento entra hasta el interior de la pieza y no solo en la superficie.
Un pino barnizado por fuera sin autoclave es otra cosa. Parece igual en la tienda y dura bastante menos. Pregunta por el tipo de tratamiento y, si no te lo saben decir, desconfía.
Las patas se separan del suelo, siempre
Si el banco apoya sobre césped o tierra, pon debajo dos tacos de piedra o de plástico, o una base de gravilla. Con unos centímetros de separación ya cambia el resultado. Sobre una terraza que se encharca, lo mismo.
Revisa también los herrajes. Los tornillos de acero sin galvanizar sueltan óxido y manchan la madera de negro. Los de acero inoxidable o galvanizado evitan esa mancha y no se aflojan tanto con los cambios de humedad.
El mantenimiento es corto, pero no es opcional
Una mano de aceite o de lasur al año, mejor al empezar la primavera, mantiene la madera flexible y evita las grietas. No hace falta lijar a fondo cada vez: basta con limpiar el polvo y pasar el aceite sobre la superficie seca.
Si el banco queda bajo un árbol, retira las hojas húmedas del asiento. Es donde más tiempo se queda el agua y donde empieza el moho.
Cuándo no compensa un banco de madera
Si tu terraza está a pleno sol todo el día y no vas a engrasarlo, la madera se agrietará y se pondrá gris en una o dos temporadas. En ese caso un banco metálico o de resina pide menos. Y si el sitio es muy húmedo y sombrío, valora uno con patas de metal y asiento de madera, que reparte lo mejor de los dos materiales.
Preguntas frecuentes
¿Qué madera es mejor para un banco de jardín?
Las maderas duras de exterior, como el teca, resisten mejor la humedad de forma natural. Entre las más económicas, el pino tratado en autoclave es una opción habitual, siempre que el tratamiento llegue al interior de la pieza.
¿Por qué se pudren las patas del banco antes que el asiento?
Porque absorben el agua del suelo por la base y la humedad sube por la fibra. El asiento se seca al sol y aguanta más. Separar las patas del suelo con tacos o gravilla lo alarga mucho.
¿Cada cuánto hay que aceitar un banco de madera?
Una vez al año suele bastar, mejor al inicio de la primavera y con la madera limpia y seca. Si está a pleno sol, conviene revisarla antes.
Fuentes
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